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Ocasionalmente aparecen en los periódicos noticias sobre las
dificultades que tienen que enfrentar los médicos que quieren salvar la vida
de una persona mediante una transfusión de sangre, porque esta o su familia
se oponen a ello, sosteniendo que la Biblia prohíbe
hacerlo. De hecho algunos grupos religiosos prohíben las transfusiones de
sangre, según ellos, basados en la Biblia. Veamos lo que la Biblia dice al
respecto. |

TRANSFUSIONES DE SANGRE
En primer lugar, hay que decir que las transfusiones
de sangre son mas bien recientes. En los tiempos en
que fue escrita la Biblia, sus autores jamás soñaron ni se imaginaron la
posibilidad de una transfusión de sangre, ni otros avances de la medicina. En
ella no se encuentra una afirmación al respecto. Pero para responder a la
pregunta desde la Biblia, es necesario acercarnos a los valores y actitudes que
tenían los autores bíblicos.
En la antigüedad la sangre
era considerada como algo sagrado, casi divino; se sola usar sangre de animales
para consagrar, santificar o para expiar los pecados (cf.
Ex 30,10; Lev 16,2-29; Heb 9,6-22). En algunas
regiones del Próximo Oriente Antiguo se crea que la sangre provena de los
dioses y que los seres humanos eran semejantes a los dioses por tener sangre
como ellos, sobre todo los reyes. En la Biblia la sangre estaba asociada a la
vida, la sangre era considerada la base de la vida y por consiguiente ese es un
motivo para considerarla sagrada, ya que cuando una persona pierda su sangre,
la vida se escapaba de sus manos y mora.
También se deduce de ella que la vida y también la
sangre son un don que viene de Dios, dador de la vida, y por tanto, el único
que es dueño y que tiene derecho sobre la vida es Dios.
En la Biblia hay varios
pasajes del AT en los que se prohíbe absolutamente a los israelitas comer
sangre, por ejemplo, Gn 9,3-5; Lev 17,14; Dt 12,23-25, pero antes que los textos siempre se refieren
a sangre de animales a los que se les ha quitado la vida; por esta razón,
cuando los israelitas mataban animales, siempre les sacaban toda la sangre
antes de comerlos. Derramar por tierra o en los altares la sangre de los
animales sacrificados era un signo de respeto a Dios. Por otra parte, los
israelitas siempre tenían cuidado para no mezclar su fe con las de otros
pueblos vecinos que también rituales relacionados con la sangre (no siempre lo
lograban).
En el Nuevo testamento, es
curioso que Pablo, que era un fariseo fanático, observante estricto de la Ley
antes de su conversión, cuando habla de la carne sacrificada a los dolos (1Cor 8−10),
no da ninguna indicación respecto a la sangre, aunque como judío conozca muy
bien las prescripciones del AT sobre el tema. Cuando los apóstoles en su carta
a la
Iglesia de Antigua la invitan a que se abstengan de
lo sacrificado a los dolos, de la carne, de los animales muertos sin
desangrar... (Hch 15,29), tenían en mente evitar el escándalo
entre los creyentes y favorecer la convivencia pacífica en las comunidades, que
estaban compuestas de judíos y paganos convertidos al cristianismo. Todo esto
es un indicio de que en el NT se da un cambio de mentalidad respecto a la
sangre.
Algunos grupos religiosos
actuales prohíben a sus miembros donar o recibir sangre, aforrándose a la letra
del texto − mal interpretada por cierto. Como la transfusión de sangre es
algo relativamente reciente, la Biblia no dice nada acerca de ella. Cuando
habla de comer sangre, se refiere a la sangre de los animales y las
transfusiones se realizan entre personas. Además, mirando los términos mismos,
transfundir la sangre no significa comerla. Por eso es un error craso usar la
Biblia como apoyo para negar o prohibir transfusiones de sangre. Es una interpretación
totalmente fundamentalista del texto bíblico.
Por otra parte, lo que la
Biblia s prohíbe es derramar sangre humana, es decir, matar a un ser humano. No
se puede confundir el comer sangre de animales con derramar sangre de personas,
o sea, quitarles la vida (cosa que tristemente se ve a diario en el pas!). Nadie tiene derecho a quitarle la vida a un ser
humano desde el primer instante de su concepción hasta el último momento de su
existencia natural. Al contrario, el Dios de la Biblia es Alguien que siempre
ama, transmite, defiende, rescata y promueve la vida, y pide a todo ser humano
ser defensor de la vida.
Hay que dar vida, transmitirla y defenderla, no
quitarla ni destruirla. Es evidente que el que dona sangre no muere, porque su
sangre se renueva al poco tiempo en su organismo; entonces, donar sangre no
significa matar. También es claro que se puede dar muerte a una persona con la acción
y la omisión. Una transfusión de sangre puede dar vida y salvar de la muerte a
una persona y por tanto hay que recurrir a ella cuando sea necesario. En
cambio, no hay que pecar por omisión, en otras palabras, no se puede dejar
morir a una persona por seguir una interpretación equivocada y sesgada de la
Biblia, como el mismo Jesús enseña (cf. Mc 3,1-6). La
Biblia mal interpretada se puede utilizar para justificar cualquier cosa: hasta
el diablo us la Escritura para tentar a Jesús! (cf. Mt 4,5-7).
Por otra parte, donar sangre
es un profundo gesto de amor y de solidaridad, es dar vida a una persona que
corre el riesgo de perderla y es algo perfectamente coherente con la fe en Dios
y en su Hijo Jesucristo, que vino al mundo para que dar su vida por nosotros
(cf. Jn 10,10b). Cristo mismo derramo su sangre para
rescatarnos del pecado y nos da a beber su propia sangre en la Eucaristía para
tener vida eterna. Donar sangre es, pues, salvar vidas.
Sin embargo, hay que evitar
que el donar sangre se pueda prestar a un negocio inmoral y también se debe
tener mucho cuidado, pues a través de las transfusiones de sangre se pueden
transmitir enfermedades mortales. En conclusión,
aunque la Biblia no dice nada sobre transfusiones de sangre, hacerlo puede
salvar la vida de alguien. Rechazar este acto es estar en contra del Dios de la
vida y deformar su Palabra que es vida, convirtiéndola en palabra de muerte. No
se puede matar, y mucho menos en nombre de Dios!